Basura en las veredas: qué hacer con los residuos que generamos en la Ciudad
La disposición incorrecta de residuos y objetos en la vía pública puede generar distintos inconvenientes en las calles porteñas, desde obstrucciones en las veredas hasta malos olores y la aparición de plagas
Frente a estas situaciones, existen servicios específicos para retirar escombros, muebles y otros elementos voluminosos.
Uno de los casos frecuentes es el de escombros y restos de obra. Dejar bolsas con materiales de construcción junto a los postes o en la vereda puede obstaculizar el paso y provocar daños en el espacio público. Para estos residuos se recomienda utilizar un volquete habilitado o los puntos de recepción de áridos disponibles en la Ciudad. También se puede solicitar el retiro gratuito a través del 147, para un máximo de 15 bolsas.
En el caso de muebles y otros objetos de gran tamaño, como escritorios o estanterías, la recomendación es no dejarlos junto a los contenedores convencionales. El Gobierno porteño cuenta con un servicio gratuito de recolección de residuos voluminosos que puede solicitarse mediante el 147 o a través de Boti.
Otro problema habitual es la presencia de residuos sueltos o líquidos en la vía pública. Recipientes rotos con restos orgánicos pueden generar olores desagradables y favorecer la presencia de insectos y otros animales. La indicación es embolsar correctamente los residuos y colocarlos dentro de los contenedores cerrados durante la franja horaria establecida, de 19 a 21.
También existen mecanismos específicos para el retiro de artefactos y objetos pesados en desuso, como bañeras u otros elementos de grandes dimensiones. En estos casos, se debe coordinar previamente la recolección especial mediante el 147, evitando dejarlos sobre la acera y bloquear la circulación peatonal.
La correcta disposición de los residuos no depende únicamente de los servicios de higiene urbana. El manejo adecuado por parte de los vecinos permite evitar obstáculos en las veredas, reducir focos de suciedad y facilitar las tareas de recolección.
La consigna es sencilla: cada tipo de residuo tiene un mecanismo de disposición o retiro específico, y conocerlo permite mantener más despejado y limpio el espacio público.