Los vecinos de Caballito disfrutaron del ex subte de la linea A
Se pudo apreciar por la zona céntrica de Caballito , el ex subre de la linea A
Constituyen uno de los elementos más emblemáticos de la historia del Subte de Buenos Aires. Fueron los coches que acompañaron prácticamente toda la historia inicial de la Línea A, desde su inauguración en 1913 hasta su retiro del servicio regular en 2013.
La construcción del material rodante comenzó en paralelo con las obras del primer subterráneo porteño. La Línea A comenzó a construirse en 1911 y fue inaugurada el 1 de diciembre de 1913, entre Plaza de Mayo y Plaza Miserere.
La mayor parte de los coches fue fabricada en Bélgica por La Brugeoise et Nicaise et Delcuve, empresa de la ciudad de Brujas. El pedido original comprendió 120 coches, aunque los primeros cuatro fueron construidos por la británica United Electric Car Company, en Preston. Los restantes fueron fabricados por La Brugeoise.
Por eso, técnicamente, no todos los coches que solemos llamar La Brugeoise fueron fabricados por la empresa belga, aunque compartían características constructivas y formaron parte de la misma flota histórica.
2. Las primeras series
La formación histórica puede dividirse principalmente en dos grandes series:
Primera serie: coches 5 al 50. Llegaron a Buenos Aires durante 1913 y fueron protagonistas de la inauguración de la Línea A. Tenían plataformas abiertas de tipo tranviario, amplias ventanas y un elaborado interior de madera.
Segunda serie: coches 51 al 120. Llegó en dos tandas: una a fines de 1913 y otra en 1919, después de la Primera Guerra Mundial. Presentaba algunas diferencias en el diseño de las plataformas y las ventanas.
El interior estaba revestido en madera y contaba con elementos ornamentales propios de la época, como herrajes decorativos, luminarias de bronce y bancos tapizados. La concepción era todavía heredera del tranvía eléctrico, algo lógico porque el nuevo subterráneo estaba estrechamente integrado con la red tranviaria de Buenos Aires.
3. Transformación de los coches
Con el crecimiento del servicio, los coches fueron sufriendo numerosas modificaciones. A partir de 1926, dejaron de circular por superficie y la operación quedó definitivamente vinculada al recorrido subterráneo.
Hacia 1927, los coches fueron modificados de manera definitiva por motivos funcionales. Se fueron cerrando y adaptando elementos originalmente concebidos para un servicio tranviario, aunque conservaron buena parte de su estructura y decoración de madera.
Esto explica una característica particular de las Brujas: los coches que llegaron a 2013 no eran exactamente iguales a los que inauguraron la Línea A en 1913. Durante sus casi cien años de servicio recibieron sucesivas modificaciones mecánicas, eléctricas, estructurales y de confort.
4. Una formación prácticamente centenaria
La permanencia de estos coches fue excepcional. Continuaron prestando servicio regular durante casi un siglo, convirtiéndose en la flota de coches de subterráneo más antigua que permanecía en servicio comercial.
Finalmente, fueron retirados del servicio regular el 11 de enero de 2013, cuando fueron reemplazados por material rodante más moderno.
Su retiro no significó, sin embargo, su desaparición: la Ciudad inició un programa de conservación y restauración patrimonial. En 2013 la Legislatura porteña estableció su protección como Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires.
. Restauración y conservación
La restauración buscó recuperar tanto el aspecto histórico como las condiciones necesarias para una eventual circulación. Se intervinieron:
carrocerías y estructuras de madera;
boiseries y revestimientos;
pisos y cielorrasos;
puertas, ventanas y herrajes;
luminarias;
sistemas eléctricos, neumáticos y mecánicos;
cabina del conductor;
ruedas y demás componentes.
La legislación porteña estableció además que determinados coches protegidos pudieran circular con fines educativos, culturales y turísticos, fuera del horario comercial, siempre que fueran previamente reacondicionados y se preservara su valor patrimonial.
Importancia histórica
La importancia de las Brujas no reside solamente en su antigüedad. Son un testimonio material de la primera etapa del transporte subterráneo de Buenos Aires: conservan la relación entre el tranvía y el subterráneo, la tecnología eléctrica de comienzos del siglo XX y la estética artesanal de los primeros coches.
Por eso, cuando se habla de la formación histórica de La Brugeoise, conviene entenderla como un proceso: coches tranviarios de origen europeo → adaptación al primer subterráneo porteño → sucesivas modernizaciones → casi un siglo de servicio → recuperación como patrimonio histórico.
Actualmente, algunos ejemplares restaurados continúan siendo utilizados en paseos históricos especiales por la Línea A, manteniendo vivo ese vínculo con los comienzos del Subte porteño